ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN

DEL BOSQUE AUTÓCTONO EN VALLADOLID

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martes, 5 de junio de 2012

El viaje de Chaf Chaf

Si ya conoceis a Andrea, vamos ahora, si os parece, a saber de su hijo Ulises, un querubin que escribe tan bien que le han premiado por el cuento que con los permisos pertinentes se puede leer a continuación.

Enhorabuena, Uli y sigue escribiendo, por favor!!


El viaje de Chaf-Chaf

Hola, me llamo Chaf-Chaf. Vivo en la superficie del mar y las olas me columpian mientras tomo el sol. Hoy hace mucho calor y estoy con mi amigo Chuf-Chuf. Estamos tan a gustito cuando, de repente, muchas gotitas se elevan y entonces noto como yo también lo hago. Y cada vez veo mi hogar, el mar, más y más lejos, hasta que lo pierdo de vista.
Alrededor de mí hay millones -¡trillones!- de gotitas de agua. Después de varios días una gotita grita: ¡Mirad, mirad! Pocos la oyen y acuden donde está y entonces, delante de mis ojos se eleva una gigantesca montaña. Muy sorprendido bajo en picado, me miro y … ¡He cambiado de aspecto! ¡Soy blanco! Empiezo a sentir frío y no me puedo mover. No puedo hacer nada. Paso un vértigo horrible hasta que, de pronto, siento que la caída se detiene y me quedo encima de un murete de piedra. Miro alrededor y veo a otros muchos compañeros que se han convertido en copos de nieve. Todos juntos hacemos un manto blanco y blandito que brilla al sol. Me voy acostumbrando a ser un copo de nieve, que también tiene su ventaja: ya no somos iguales, cada uno es una estrellita diferente.

Un día noto como un niño me coge, junto a otros muchos copos, y me estruja hasta que casi no puedo respirar, y cuando pienso que ha llegado mi fin, el niño nos lanza por el aire. Volamos a velocidad de 100 por hora hasta que nos estrellamos contra un muro. La peor parte se la llevan los compañeros que están debajo de mí. Se han quedado totalmente aplastados. Ahí nos quedamos hasta la mañana siguiente, sin poder dormir. Nada más salir el sol noto como, poco a poco, recuperamos nuestra forma de gotita y bajamos hasta el suelo y formamos un pequeño charco.

De nuevo, sin que me pueda resistir, me encuentro de viaje hacia el cielo. Otras gotas ya han llegado y … ¡Es fantástico! ¡Si me muevo hacia un lado soy rojo, y si lo hago hacia el otro, morado! Pero caigo y de nuevo soy aburridísimamente transparente como siempre he sido.

Llego a un río, nado y nado y … ¡Ay! Me choco por segunda vez contra un muro. Buceo un poco y encuentro una compuerta a punto de cerrarse. Pero escapo en el último momento.

Me dejo arrastrar y cuando paso por una ciudad, al salir, me viene toda una avalancha de gotas de no-sé-qué encima: malolientes y de todos los colores posibles. Lo único que sé es que agua no es. Así que me precipito a cruzar por en medio de las hermosas truchas que nadan en grupos deeee… ¡No hay tiempo que perder! Sigo a toda prisa hasta que pierdo de vista los dos lados del río. ¡Yuhuuu! ¡Estoy otra vez en el mar! He vuelto a casa.

de ULISES SÁNCHEZ MILDE